Donde hay calma no entra cualquiera
Donde hay calma, no entra cualquiera
Por Rhaina Salver 💫
Hay etapas en la vida en las que una deja de correr.
No porque se canse del amor…
sino porque se cansa de lo que lo imita.
De las prisas disfrazadas de interés.
De las palabras bonitas sin hechos.
De las presencias intermitentes que nunca llegan a ser hogar.
Y entonces ocurre algo silencioso, pero poderoso:
aprendes a quedarte.
A quedarte contigo.
Con tu tiempo.
Con tu paz.
La calma no es ausencia de emoción.
Es la ausencia de caos.
Es ese lugar donde ya no necesitas demostrar nada,
ni competir,
ni encajar.
Donde dejas de preguntarte si gustas
y empiezas a preguntarte si te gusta.
Porque cuando una mujer alcanza la calma,
ya no se impresiona fácilmente.
Observa.
Siente.
Y sobre todo… elige.
Elige desde la serenidad, no desde la carencia.
Desde el valor propio, no desde el miedo a quedarse sola.
Y ahí es donde muchos ya no entran.
No porque no haya espacio…
sino porque no hay lugar para lo superficial.
Para lo rápido.
Para lo que no sabe quedarse.
La calma es un filtro invisible.
No hace ruido.
No exige.
No persigue.
Pero pone todo en su sitio.
Y quien no sabe habitarla…
simplemente se va.
Porque la verdad es esta:
No todo el mundo sabe llegar a una mujer en paz.
Y está bien.
Porque donde hay calma…
solo permanece quien sabe cuidarla.
© 2026Rhaina
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